domingo, 10 de julio de 2011

De eso se trataba, de Reliquias, no de Horrocruxes

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte   
J.K. Rowling
Harry, Dumbledore, Ron, Hermione, Crabbe, Voldemort, Neville, Potter.
   No, no estoy loco y no escribí nombres al azar de esta gran historia. Cuando hayan terminado de leer este libro comprobarán que todo tiene un porqué, incluso el orden en el que están enumerados.
   El último libro de la saga mágica de Harry Potter rompe con la dinámica de sus antecesores (vacaciones de verano para regresar a Hogwarts donde ocurre toda la acción). Es vertiginoso, desbocado, precipitado, para nada estático. La trama va de aquí para allá sin detenerse y desarrollándose en torno de la búsqueda de los Horrocruxes restantes para vencer al Señor Tenebroso y el misterio que envuelve una fábula infantil y la mención de tres reliquias de la muerte; explota al mundo mágico presentado en los libros anteriores para hacer de este libro un disfrute al 100%.
   Es increíble que nuestra querida escritora haya introducido nuevos personajes y nuevos objetos mágicos llegados a este punto pues uno creería que saldrían sobrando, pero no son prescindibles, al contrario, gracias a éstos, lo que comenzó hace 7 años en La piedra filosofal, puede concluir sin dejar cabos sueltos en Las Reliquias de la Muerte.
   De personajes nuevos tenemos al resto de la familia Dumbledore (aunque la mayoría ya esté muerta, incluido el mejor director de Hogwarts) que nos permite conocer el pasado del personaje más respetado e idolatrado de toda la saga, sólo para darnos cuenta de que él no es una clase de santo como muchos de los lectores lo visualizaban, sino que es un ser humano como todos nosotros, con sentimientos, pensamientos, ambiciones, e incluso errores que lo llevan a cometer desastrosas acciones para con su persona. Por el otro lado, el pasado narrado en este libro del personaje, posiblemente el más odiado y despreciado de la orbe mágica, explora, al contrario que con Albus Dumbledore, su faceta más humana, lo que hace comprenderlo, sentir compasión por él, e inclusive quererlo después de haberlo despreciado en los primeros seis libros. Otro personaje que muchos hubieran querido conocerlo desde antes, así como a su hija que aparece en La Orden del Fénix, es el excéntrico y bohemio padre de Luna: Xenophilius Lovegood.
   De nuevo el comienzo se olvida de Harry, y ahora ni más ni menos tenemos como personaje principal a su antagonista, quien cavila un codicioso plan para dominar al mundo mágico aprovechando que el  único mago al que temía ahora yace en la tumba descansando con un enorme poder entrelazado entre sus manos; pero no porque esté muerto quiere decir que la esperanza ha abandonado a los que apoyan al Niño que Vivió: la Segunda Guerra Mágica, que comenzó con el regreso de El-que-no-debe-ser-nombrado en El cáliz de fuego, llegará a su fin cumpliéndose lo que dicta la profecía de La Orden del Fénix, ni más ni menos que en los terrenos de Hogwarts.
   El séptimo libro es superior a sus predecesores por el simple hecho de fundir a todos en una última entrega. Transforma a la saga en un círculo perfecto al comprobar que desde un principio la escritora tenía todo planeado en lo referente a la trama principal, así como objetos y personajes conocidos desde el primer libro y así sucesivamente:
La piedra filosofal. La casi imperceptible y resumida  biografía de Dumbledore que Harry lee mientras va en el expreso de Hogwarts. El duelo que menciona el cromo de la rana de chocolate entre Dumbledore y un mago llamado Grindelwald será parte sustancial de Las Reliquias de la Muerte. Aparecerá la primera snitch que Harry atrapó en su primer partido de quidditch encerrando un fabuloso pero melancólico secreto. En el séptimo libro no hay cabida para un juego de quidditch, aunque sí para la reaparición de los ex-miembros del equipo (Oliver Wood, Angelina Johnson, Alicia Spinnet, Katie Bell), pero no por eso las escobas dejan de existir, y mucho menos mientras el trío explora por última vez la Sala de los Menesteres. El sexo erróneo que se tenía de Norberta, aunque para los fans siempre será Norberto…ya nos habíamos acostumbrado a que fuera macho. La explicación de por qué Dumbledore tenía la capa invisible, que era propiedad de Harry. El desiluminador, propiedad de Dumbledore, en manos de un pelirrojo temeroso, pero fiel. Se ahonda en el arte de las varitas, y para ello Ollivander jugará un papel crucial en la trama. Se confirma el rumor que Hagrid le comparte a Harry mientras recorren el callejón Diagon de que en Gringotts se dice que hay dragones custodiando las cámaras de alta seguridad, y también se comprueba que Gringotts es el lugar más seguro en el mundo para lo que uno quiera guardar, excepto tal vez Hogwarts. ¡Y sale el tramposo de Griphook, el duende que guió a Harry la primera vez que visitó Gringotts! Por último, se intuye lo que Dumbledore visualizaba cada vez que miraba el espejo de Oesed, y al parecer no tenía ni la más remota semejanza con calcetines de lana.
La cámara secreta. Basta con que reaparezca  la Cámara Secreta en el último libro, ¿no?, así como todo lo que implica: el primer Horrocrux que vendría a ser el diario de Tom Riddle, los colmillos del basilisco ahora putrefacto, pociones multijugos al por mayor, elfos domésticos arriesgando sus vidas, la espada de Gryffindor, la lengua pársel y acromántulas ávidas de carne humana. Como dato curioso, la fugaz aparición del Club de Cazadores sin Cabeza al comenzar la batalla de Hogwarts.
El prisionero de Azkaban. Retomando las fugaces intervenciones, tenemos la de Sir Cadogan y sus típicos insultos medievales, ahora dirigidos a los mortífagos y a sus aliados (¡Bellacos!¡Sinvergüenzas! y demás) cuando penetran las entradas del Colegio de Magia y Hechicería; y la del infortunado Stan Shunpike bajo la maldición imperius. Volverán a estar reunidos los 4 merodeadores, sólo que no precisamente en esta vida. El empleo del mapa del Merodeador y la capa invisible para ir a hurtadillas por los pasillos del colegio a mitad de la noche, sólo que ahora no con la compañía de Ron o Hermione, sino con Luna, y ahora esta incursión será mucho más crucial que las anteriores. Los dementores, ya no sólo guardianes de Azkaban, sino también del Ministerio de Magia, y los patronus formarán parte de la batalla. El trío utilizará por segunda vez, después de casi cuatro años, el pasadizo custodiado por el sauce boxeador para ser testigos en la Casa de los Gritos de la ferocidad mortal de un Horrocrux.
El cáliz de fuego. Regresan las fechorías de Rita Skeeter involucrando en varios chismes a Dumbledore, sólo que…¿seguirá sólo publicando chismes? Para no olvidarnos de la existencia de los celos, tenemos la ruda presencia, aunque más bien ahora sería resignada y efímera, de Viktor Krum en la boda de Fleur Delacour con Bill Weasley. La amenaza e imponente peligro que puede provocar un dragón. La importancia de la sangre de Harry que usó Quien-ustedes-saben para revivir y el misterioso Priori Incantatem.
La Orden del Fénix. Grimmauld Place, junto con las atenciones domésticas de Kreacher, será casa temporal del trío mientras idean un plan para infiltrarse de nueva cuenta al Ministerio de Magia, ahora manipulado por el Señor Tenebroso. En esta ocasión, la mira no está en el Departamento de Misterios, sino en una persona repugnante, regordeta e inconcebiblemente con cara de sapo. Se recuerda en un parpadeo la primera relación de noviazgo de Harry con la exasperante Cho Chang. Grawp y los gigantes intervendrán en la destrucción del castillo. El espejo que Sirius Black le regaló a su ahijado por fin tendrá un uso adecuado aunque catastrófico para un ser vivo…
El príncipe mestizo. Enumerar lo que se introdujo en este libro y que apareció en su posterior sería redundante y sin sentido, pues prácticamente acabaría resumiendo este libro por segunda vez, porque como dije en mi entrada anterior, el sexto libro es una GRAN introducción del final, así que me limitaré a mencionar cuando Harry, sin querer, toca uno de los Horrocruxes mientras está en la Sala de los Objetos Ocultos (Sala de los Menesteres) precisamente guardando el libro de pociones del Príncipe.
   Por último, Las Reliquias de la Muerte nos obligará a seguir leyendo y leyendo capítulo tras capítulo hasta llegar al tan ansiado desenlace que, sorprendentemente, nos remitirá a pequeños detalles del primer libro en sus últimas páginas. Antes de llegar a él, será inevitable llorar por todas las muertes que se suscitarán en ambos bandos de la batalla; el nerviosismo de que no atrapen a Harry, Ron y Hermione se hará latente en la mayoría de las páginas, así como la preocupación por las vidas del resto de sus amigos y familiares; por supuesto, el amor y las risas no pasarán desapercibidos; no predominan en este libro para nada, sin embargo cuando surgen es acertado.
   Escribí esta última entrada pottérica con nostalgia. Todo en la vida tiene un final, y Harry Potter no es la excepción. Sin embargo, siempre que recuerde sus páginas con sus diversos personajes y la historia que logró trascender a más de una generación por todo lo que incluye (amor, amistad, poder, arrepentimiento, confianza, perdón, traición, esperanza, superación, alegría, tristeza…si sigo escribiré la lista más larga de sustantivos que pueda existir) tengo la certeza de que sonreiré donde quiera que esté. Podrá haber terminado la historia, pero al menos una generación siempre la recordará con mucho cariño y cada quien por diversos motivos (en mi caso, gracias a la imaginación sin límites de J.K. yo no estaría descubriendo las imaginaciones de otros excelentes escritores, ni atreviéndome a plasmar la mía en papel).
¡Nos vemos en el estreno de la última película de Harry Potter!
Calificación: 10
Advertencia: Intenten leerlo con calma; sé que será difícil, pero tengan en mente que cuando cierren este libro, no más vivencias nuevas de Harry Potter.
Nuevamente, palabras del personaje más sabio de la saga, Albus Dumbledore:
-No te den lástima los muertos, Harry, sino más bien los vivos, y sobre todo los que viven sin amor.
“…El verdadero señor de la muerte no pretende huir de ella, sino que acepta que debe morir y entiende que en la vida hay cosas mucho peores que morir”.

Un final digno de la magia. Una magia que perdurará como cicatriz en nuestros corazones1.
 ¡Gracias, J.K. Rowling!

1Le cambié un poco a la frase que hicimos varios fans el pasado 26 de junio en el Auditorio Nacional.

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Sería suficiente una botellita de Felix Felicis para toda una vida?

Harry Potter y el misterio del príncipe     J.K.  Rowling

Antes que nada, que quede claro que para mí siempre será: Harry Potter y el príncipe mestizo, pero estas traducciones siempre arruinando pequeños detalles...
En fin, en términos generales el penúltimo libro de la saga es una GRAN (entiéndase tanto por calidad y por cantidad) introducción del desenlace. Sencillamente sin este preámbulo sería imposible disfrutar a sus anchas del último libro de la saga. El lector necesita saber de la existencia de los Horrocruxes (pedazos del alma de Quien-Ustedes-saben encerrados y protegidos en objetos), la cantidad de éstos que creó el Señor Tenebroso y ahondar en la vida pasada de Tom Sorvolo Ryddle (de nuevo la traducción metiendo sus narices donde no, porque en realidad su segundo nombre es Marvolo, pero este cambio era esencial para que resultara el anagrama en español y no sé por qué no mencioné este detalle en la Cámara Secreta...) para intentar comprender sus acciones y tener una idea de dónde pueden estar escondidos sus Horrocruxes para destruirlos y sólo así poder matar de una buena vez a nuestro retorcido Señor Tenebroso.
Ahora bien, el inicio del sexto libro rompe, como el primero y cuarto libros, con lo acostumbrado: el protagonista no es Harry. Pero en éste es más duradero al ausentarse Harry por dos capítulos enteros. No por eso carecen de importancia ni mucho menos, ¡al contrario! ¡Por fin J.K. nos revela una relación esporádica entre los dirigentes muggles y los magos, y en el segundo capítulo esclarece la fidelidad de Snape gracias a un interrogatorio nada receloso por parte de Bellatrix!
Las novedades que nos ofrece el sexto libro son diversas para, ahora sí, no romper con lo acostumbrado. De nueva cuenta un nuevo miembro en el profesorado, pero ya no para el puesto de Defensa Contra las Artes Oscuras, sino para hacer a un lado a Snape mientras éste se ocupa, finalmente, de su tan anhelada materia. ¡Una poción de pura suerte líquida -Felix Felicis- y otra un filtro de amor! (creo que a bastantes de nosotros nos harían mucha falta un traguito de ambas de vez en cuando...). Hablando de ésta última y antes que se me pase...también la relación se tensará entre Ron y Hermione regalándole a los fans muchas risas aligerando un poco la trama principal del libro entre una relación enfermiza (Ron, o mejor dicho Ro-Ro y Lavender) y un intento de relación verdadera entre Hermione y el "jugador" de quidditch Cormac McLaggen y una que ya no dará risa al ser una relación funcional (Harry y...., sí, un poco de misterio para aquéllos que aún no han leído el libro, que por cierto a mí al menos me agarró desprevenido la novia de Harry). En este libro, Draco obtendrá un papel mucho más fundamental que nos recuerda que Draco no es un personaje secundario burlón y exasperante como yo ya lo estaba catalogando en el libro anterior. En cuanto a nuevos hechizos y si se le puede llamar de alguna manera "trucos" mágicos, aparecen los hechizos no-verbales (un uso claro e indispensable de éstos sucede en los últimos capítulos), el sangriento Sectumsempra, que impresionó más que nada porque fuera nuestro héroe el que lo empleara, y la Aparición, que les será de mucha utilidad al trío (Harry, Ron y Hermione) en el próximo libro. El arrogante Club de las Eminencias ideado por el nuevo profesor, Horace Slughorn, que, de nuevo, ocurre esa discriminación por los de escasas habilidades o nulo linaje de importancia, ojo que Neville es parte del Club. La extraña dependencia que le tendrá Harry a un "simple" libro de pociones (¿les hace remembranza el diario-Horrocrux de la Cámara Secreta?), y ni tan "simple" porque le confiere el título a esta sexta entrega; además, ahora que ya sé el final de toda la saga me pregunto si con esta inusual relación no nos quería decir algo la escritora entre el dueño original del libro de pociones y Harry.
Detalles que me gustaría mencionar (si se me olvida alguno, ¡díganmelo!)son el regreso de la insopogggrrrtable de Fleur Delacour para desposarse dentro de un año con Bill Weasley, el trabajo en equipo forzado entre el apreciado elfo Dobby y el odiado Kreacher, la mención de la curiosa ausencia de Ollivander en su tienda, la misión de Dumbledore y Harry interactuando fuera de la atmósfera escolar, y actuando más bien como compañeros y no como maestro y estudiante, una probadita de la batalla de Hogwarts del próximo libro, y dos funerales, uno opacado por el segundo, que fue sublime para un personaje digno de esta palabra.
El final atrapa por completo al lector, dejándolo en esa ambigüedad de no querer leer el siguiente por ser el último libro de la saga y por el otro lado, devorarlo para así responder a todas las incógnitas que nos deja éste: ¿Quién es R.A.B.?, ¿quién matará al otro, Harry o el heredero de Slytherin? ¿De qué lado está Snape? ¿Morirán más personajes principales? y la que embargó a muchos en éxtasis: ¿¡No regresan a Hogwarts!?
Contraportada
Calificación: 9 Es muy buen libro, involucra al lector en todos los sentidos: amor, misterio, intriga, ira, acción, melancolía, preparándolo adecuadamente para el último libro.
Advertencia: ¡Sólo disfrútenlo!
Y ya que Tom fue el personaje más recurrente sin haber aparecido ni una sola vez como el Señor Tenebroso del presente en este libro, elegí dos diálogos extraídos del libro:
-La grandeza inspira envidia, la envidia engendra rencor y el rencor genera mentiras. Usted debería saberlo, Dumbledore –dijo Voldemort.
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-La discusión de siempre -dijo en voz baja Voldemort-. Pero nada de lo que he visto en el mundo confirma su famosa teoría de que el amor es más poderoso que la clase de magia que yo practico, Dumbledore.
-A lo mejor es que no has buscado donde debías.

lunes, 30 de mayo de 2011

¿Qué sería tu Sala de los Menesteres?

Harry Potter y la Orden del Fénix   J.K. Rowling
Debo admitir que cuando leí por primera vez este libro defendía ciegamente al nuevo Harry de mal carácter, explosivo, que se creía incomprendido y que creía no recibir el trato que se merecía por todas sus proezas de los años anteriores al no serle reconocidas justamente. Y lo defendía porque a la edad que lo leí me sentía identificado completamente con sus acciones y diálogos; pero ahora que lo releí hace no más de un año, mi opinión cambió al respecto, y eso que todavía hay momentos en las que me siento igual que este Harry (¡Ay esta adolescencia!).
Muchos consideran que el quinto libro es el más flojo de toda la saga. He intentado entender el porqué y creo que he llegado a una conclusión bastante acertada: además de querer golpear a Harry en más de una ocasión, no es fácil mantener el mismo ritmo durante el libro más largo de la saga, aunque no estoy diciendo que el lector pierda el interés en seguir leyendo otro capítulo, y otro capítulo…, sino que la tensión sube, luego baja y así sucesivamente. También, los fans esperábamos otro tipo de libro con mucha más acción después de haber leído el final del cuarto, y comienza tal como se esperaba (un comienzo violento rompiendo con el estereotipo de los anteriores), pero como ya dije, el ritmo es muy inestable, ocasionando que varios se decepcionaran en el transcurso de las páginas, pero no por eso deja de ser interesante conocer la noble y ancestral casa de los Black (¡lean minuciosamente cuando hacen la limpieza de la casa!), los pininos de Harry en el amor y las risas que desata su ineptitud para entender a Cho, las peripecias de Ron en el quidditch (“¡Por eso los de Slytherin debemos cantar: A Weasley vamos a coronar…!”), la reaparición de Lupin, las memorias de Snape cuando era estudiante de Hogwarts, el Ministerio de Magia y su intromisión tanto en Hogwarts como en la vida de Harry obteniendo un papel mucho más importante en este libro, las influencias que puede tener la política en las personas, como en el caso del hermano mayor de Ron, Percy, el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas y el simpático encuentro con Gilderoy Lockhart, así como el shock al conocer a los papás de Neville, la taberna de Cabeza de Puerco, los ingeniosos Surtido Saltaclases de los gemelos Weasley, la aterradora conexión entre Harry y Voldemort, el viaje inhóspito de Hagrid a la tierra de los gigantes, y todos los alumnos que se enlistan al “Ejército de Dumbledore”.  
También, como siempre, J.K. no nos podía dejar sin personajes ni objetos mágicos nuevos. De hecho hay, a mi parecer, tres personajes que nos hubieran gustado conocerlos desde libros anteriores: la novata metamorfomaga de Nymphadora Tonks, que, como bien dice ella, es mil veces preferible que la llamen por su apellido; Bellatrix Lestrange y sus actos malévolos aunados a su demencia irremediable y su lealtad hacia Voldemort; y por supuesto, las locuras sanas, a comparación de Bellatrix, de la excéntrica Luna Lovegood, con quien se puede encariñar uno sumamente rápido. Claro que hay más personajes que aparecen en este libro, como la odiosa Dolores Umbridge, la antítesis exacta de Dobby: Kreacher, el salvaje Grawp, hermanastro de Hagrid, miembros de la Orden del Fénix como Kingsley Shacklebolt y Mundungus Fletcher, y alumnos del Ejército de Dumbledore que hubiera sido mejor si hubieran tenido mucho más participación en la batalla del final del libro.
En cuanto a lugares nuevos e invenciones mágicas cabe resaltar el Departamento de Misterios que no voy a descansar en paz hasta preguntarle a J.K.  cuáles eran los usos de los distintos cuartos, como el del estanque con los cerebros, el de los giratiempos, el de la campana y el de los planetas; los thestrals me parecieron criaturas interesantes al ser invisibles a los ojos de las personas que no hayan visto a alguien más fallecer, y que, debido a que están relacionadas con la muerte, los magos no hacen un esfuerzo por comprenderlas y conocerlas, tal como es el caso de Luna, que, curiosamente, es de las pocas que puede ver a los thestrals; la Sala de los Menesteres: a nadie le vendría mal una de ésas, ¡un cuarto que se transforma dependiendo de tu necesidad!; la Oclumancia y Legeremancia: la primera se encarga de proteger tu mente de intrusos y la segunda es la habilidad para penetrar en la mente de otros; el rival periodístico del mundo mágico: la revista del padre de Luna “El Quisquilloso”, y los exámenes de quinto grado, mejor conocidos como los TIMO’s (Título Indispensable de Magia Ordinario).
El clímax es justo lo que más ansiábamos: batalla entre mortífagos y alumnos junto con miembros de la Orden del Fénix, el increíble y majestuoso duelo entre El Que No Debe Ser Nombrado y el único al que éste temió, y desgraciadamente, la muerte de un personaje importante. Ahora sí se percibe que el Señor Tenebroso ha regresado.
Sé que atosigaría mi blog si me pongo a escribir todas las frases que me gustaron de este libro, así que me limito a compartir las dos que me llamaron más la atención en su momento, y por supuesto, la tan codiciada profecía:
-¡No hay nada peor que la muerte, Dumbledore! –gruñó Voldemort.
-Te equivocas –replicó Dumbledore-. De hecho, tu incapacidad para comprender que hay cosas mucho peores que la muerte siempre ha sido tu mayor debilidad.
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-Te debo una explicación, Harry –comenzó Dumbledore-. Los jóvenes no pueden saber cómo piensan ni cómo sienten los ancianos, pero los ancianos cometemos un error si olvidamos qué significa ser joven… Y por lo visto, últimamente yo lo he olvidado.
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“El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca…Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes…Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce…Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida…”
Contraportada:
Calificación: 8 “No debo decir mentiras”, así que temo decirles que efectivamente es el libro más flojo de la saga…
Advertencia: No desesperen por más que las casi 900 páginas no lleguen a su fin. La trama sigue su curso con el desarrollo de subtramas y de sus correspondientes personajes. No hay ningún reclamo en cuanto a los últimos capítulos del libro… bueno, puede que haya lágrimas.

domingo, 17 de abril de 2011

Hueso del padre...carne del vasallo...sangre del enemigo

Harry Potter y el cáliz de fuego   J.K. Rowling

Ahora sí que a J.K. le llegó más que inspiración y a partir de este libro tendrá mucho que decirnos en los últimos 4 libros de la saga que sobrepasan las 600 páginas cada uno. Si hubiera escrito los 3 primeros tan extensos como los últimos, yo creo que el éxito de la saga se hubiera enfrentado a la flojera de los lectores y muchos habrían desistido de leerla, pero no fue así y la escritora supo cómo contar su historia. Fue introduciendo lentamente la trama principal y a los personajes para sumergir al lector hasta el punto de que le importe la extensión de cada libro, sí, sólo que no de la manera convencional: entre más largos sean, mejor.

Por este motivo me será mucho más complicado abarcar todas las características del cuarto libro, pero al menos las más importantes sí las abordaré. Si se me escapa algún buen detalle, me lo hacen saber por favor.

Como ya es tradición, los nuevos objetos mágicos, hechizos y personajes son imprescindibles al momento de escribir mis entradas correspondientes. J.K. no sólo escribirá más por el simple gusto de llenar páginas y páginas, sino que cada capítulo le aportará al lector nuevas características del mundo mágico ingeniado por la escritora para convertirlo en un mundo fantástico verosímil.

Este libro prácticamente amplía los horizontes del mundo ficticio de J.K. Por lo menos yo era uno de los que creía ingenuamente que los británicos eran los únicos merecedores de una escuela como Hogwarts (¡Oh sorpresa! ¡También existen Beauxbatons y Durmstrang!), pero con la inclusión del Mundial de quidditch y el Torneo de los Tres Magos sabemos con certeza que Harry Potter no es sólo un niño famoso en el mundo mágico de Gran Bretaña, sino en el de toda la orbe mágica.

Sí, la imaginación de J.K. nos sorprendió en cada momento en “el cáliz de fuego”, desde un inusual principio en el que por segunda vez Harry (el otro fue en “la piedra filosofal”) no es requerido para sembrar en el lector la ferviente necesidad de terminar el libro en un santiamén, y un espléndido final que dejará al lector con ganas de comenzar el quinto. Sin duda este final es uno de los mejores de la saga, compitiendo con los finales del sexto y séptimo libros. El primero por dejar completamente en ascuas al lector y el segundo por ser el final de todo.

Además del principio y final del libro, el nuevo misterio que Harry, Ron y Hermione tendrán que resolver será muy ingenioso y que, por cierto, en la película no le hicieron la justicia correspondiente simplificándola por mucho. El misterio original involucra a la temible Marca Tenebrosa, elfos domésticos (¡Dobby de regreso!), Azkaban, importantes funcionarios del Ministerio de Magia, asesinatos, maldiciones imperdonables (Avada Kedavra, la maldición asesina, Crucio, la maldición de tortura, e Imperio, la maldición del control total), memorias en el pensadero y Veritaserum (poción de la verdad para que entendamos los muggles). Ya que mencioné a los elfos, una trama, por así decirlo, alterna a la principal, es la del P.E.D.D.O. (que quede claro que son siglas) y que nos ayuda a definir mucho más la visión que tiene Hermione de la esclavitud e injusticia que reinan tanto en nuestro mundo como en el mágico (¿será por el hecho de venir de familia muggle que tiene esta perspectiva? ¿nos está queriendo decir algo más J.K. que unas simples siglas que pueden con facilidad caer en la jocosidad, burla y tomarse a la ligera esta organización que Hermione se empeña en erigir?).

Más novedades nos tomarán por sorpresa en este libro, como la grieta que sufre la supuesta sólida amistad entre Harry y Ron, el poco ortodoxo Ojoloco Moody, la efímera amistad que entablará Harry con Cedric Diggory, la insufrible Rita Skeeter, la depresiva elfa doméstica Winky, los pasados oscuros de Snape, Karkarov y Crouch, la hermosura y presunta vanidad de Fleur Delacour, el famoso deportista y galán de Viktor Krum, quien, junto con Cho Chang y el tumulto por el inesperado Baile de Navidad, será el encargado de introducir en estas aventuras un nuevo factor imperdonable que tarde o temprano debe aparecer en cualquier historia: el amor. Ya con 14 años, los protagonistas se enfrentarán a la inevitable y problemática atracción que se siente por otra persona (celos incluidos) y por la que todos experimentamos, sufrimos y gozamos de distintas maneras.

El Torneo de los Tres Magos, intrincado con todo lo anterior mencionado, no es mucho de mi agrado, aun cuando el Torneo tiene el propósito de presentarle un Harry mucho más maduro al lector y que el futuro de los personajes será mucho más arduo y escabroso a partir de este momento en comparación con sus primeras aventuras. Las primeras dos pruebas no me convencieron mucho aunque admito que no paraba de leer sus respectivos capítulos. La tercera y última prueba difiere de sus antecesoras porque, y es una opinión personal, siempre me han gustado los laberintos y paradojas. Aunado a eso, que la tercera prueba no acabe donde tenía que terminar prologándose trágicamente debido a un traslador y dándole un completo giro de 360 grados a la historia, es inesperado y espectacular.

Contraportada
Calificación: 9
Advertencia: Tener a la mano el quinto.
“Realmente, Hagrid, si lo que buscas es la aprobación de todo el mundo, me temo que te quedarás en esta cabaña por mucho tiempo”. Dumbledore a Hagrid.
“¡No te das cuenta de que no importa lo que uno es por nacimiento, sino lo que uno es por sí mismo!”. Albus Dumbledore a Cornelius Fudge, ministro de magia.
¡ALERTA PERMANENTE!

domingo, 6 de marzo de 2011

Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas


Harry Potter y el prisionero de Azkaban      J.K. Rowling

    Lo ideal será que escriba mensualmente una entrada de esta saga para que así en julio termine y los 7 libros tengan su respectivo comentario antes de que se estrene la última película que, desgraciadamente, pondrá fin a nuestra querida historia pottérica. Sí, sí, la frustración es sublime: querer ver ya en pantalla grande el desenlace pero a sabiendas que después ya no habrá ni libro ni largometraje que nos esté esperando de "El niño que vivió".
   Mejor empiezo con mi comentario nulo de objetividad al ser mi libro favorito de esta saga hasta que apareció el séptimo libro, que lo derrocaría del trono. Lo más sencillo será mencionar los nuevos personajes y artículos mágicos que J.K. supo dosificar muy bien al irlos metiendo conforme al progreso y necesidad de la historia, por lo que no se perciben en ningún momento forzados ni carentes de coherencia, pues Harry los irá descubriendo poco a poco. Entre los personajes notables tenemos al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, Remus Lupin, el escurridizo Peter Pettigrew, aprenderemos mucho más de la vida adolescente de James Potter (padre de Harry), el misterioso Sirius Black, la extravagante Trelawney -profesora de Adivinación -, las peripecias de Hagrid, ahora como miembro del profesorado, el molesto gato de Hermione, los animagos (magos capaces de convertirse en un animal particular) y a Buckbeak, el hipogrifo. Si los personajes no son suficientes para satisfacer al lector, tambìén el libro cuenta con bastantes creaciones ingeniosas como el mapa del merodeador, cuyo fin es mostrarle a su poseedor la localización de las personas dentro de los terrenos de Hogwarts así como todos sus pasadizos, el autobús noctámbulo, y un giratiempo con la función de retroceder en el tiempo, por mencionar algunos. Ahora bien, lo que más me interesa destacar son dos criaturas: el boggart, que nadie sabe cómo es su forma física porque al estar cerca de una persona se transforma en lo que más teme su víctima en esta vida, y el dementor, que representa nuestra infelicidad y falta de esperanza ante la vida; perfecto para ser guardián de la prisión de magos y darle un toque sombrío a la novela. Posteriormente, J.K. explicó que la idea del dementor surgió cuando ella se encontraba en completa depresión por su divorcio y el fallecimiento de su madre. Increíble cómo la vida de cualquier escritor se verá reflejada en su obra, por lo que siempre hallaremos pedazos autobiográficos, sin importar el género literario.
   Es sorprendente cómo tu sufrimiento puede brindarte éxitos, y Francis Bacon no lo pudo haber expresado mejor: "La prosperidad descubre mejor el vicio, pero la adversidad descubre mejor la virtud". 
   Un aspecto que no mencioné en la entrada pasada es la política y su paulatina evolución en cada libro de la saga. En el primero no interviene en absoluto; en el segundo se introduce al ministro de Magia, quien tiene una pequeña intervención en el desarrollo; en el tercero tiene mayor relevancia, y así con cada libro J.K. nos retratará a una política versátil, inestable, que irá cambiando de acuerdo a las supuestas necesidades de la comunidad mágica estipuladas por el ministro, o las preocupaciones del Ministerio para mantener su imagen intacta, ¿les suena familiar?   
   No sé si esto cuente como un spoiler, pero se me hizo una observación interesante la que leí en una revista de cine que explicaba la ironía de la trama: a pesar de tratarse de un asesino prófugo y altamente peligroso, es el único libro donde no ocurre ninguna muerte. Yo seguiría en la ignorancia de este dato si no hubiera sido por este artículo, y eso sólo significa que al libro no le hace falta ningún elemento para mantener al lector ávido de seguir hasta el final. Tiene una buena dosis de acción y suspenso y además complace al lector con el desarrollo de la vida de Harry.

Contraportada
Calificación: 9.5 Sé que le otorgué la misma calificación que a la Cámara Secreta, pero es un tanto superior el prisionero de Azkaban; sin embargo, no llega a ser merecedor del 10, pero sería muy meticuloso de mi parte calificarlo con un 9.8, por decir una puntuación. También tengo una gran debilidad con los viajes a través del tiempo que son coherentes, detallados y explicados de manera magnífica sin dejar cabos sueltos, como es el caso de este libro o la brillante trilogía cinematográfica: Volver al Futuro.
Advertencia: Será inesperado el desenlace con muchos giros (¡con el giratiempo! perdón, chiste malo) sólo como J.K. sabe hacerlo.
¡Travesura realizada!

lunes, 7 de febrero de 2011

De Horrocruxes, elfos domésticos, poción multijugos y sangre sucia

Harry Potter y la Cámara Secreta                 J.K. Rowling

Ya pasó más de un mes desde que escribí sobre la Piedra Filosofal (sí que se pasa rápido el tiempo, ¡ya es Febrero!), y si creyeron que se me había olvidado cumplir mi promesa de esa entrada (comentar de los 7 libros de esta saga literaria) estaban muy equivocados.

Si bien la Piedra Filosofal es prácticamente infantil (ya establecimos que sólo tangiblemente), la Cámara de los Secretos comienza a abandonar esa inocencia y, sin perderla del todo, presenta una trama mucho más compleja y adversa que su antecesora, pero lo consigue gracias a que la Piedra Filosofal sirve de introducción para establecer los parámetros dentro de este mundo mágico, siendo posible unir fácilmente un libro con otro; complementándose, y es un aspecto que siempre admiraré de la escritora: desde un principio tenía concebido tanto el principio como el final del destino del niño mago, sólo requería pulir los detalles y explicarlos lenta y precisamente para llegar a un desenlace verosímil e impactante, como lo fue las Reliquias de la Muerte (séptimo libro para los que no tienen ni idea de lo que hablo). En el primer libro hay rastros significativos para la resolución y aclaración del séptimo, y también deja un buen sabor de boca al lector que siguió esta historia pottérica de principio a fin al descubrir estos sutiles gestos hasta el final; en cuanto al segundo, simplemente la presencia y destrucción de un Horrocrux contribuye imprescindiblemente a la saga. Así como los primeros dos libros, cada uno aporta su engranaje para que el séptimo sea un mecanismo totalmente funcional y autónomo, pero los ya mencionados poseen mayor relevancia.

Me desvié completamente del tema de esta entrada que era analizar la Cámara Secreta, pero lo anterior lo considero importante mencionar sobre todo para aquellos que tienen la certeza de que J.K. sólo escribía un tomo más simplemente por el gusto de bañarse diariamente en oro. La fama vino después, y apareció gracias a una historia que no fue pensada en el proceso, sino desde un principio, y es lo que la llevó al éxito, no hay más.

Ahora sí. La Cámara Secreta eleva a la segunda potencia la magia presente de la Piedra Filosofal introduciendo: nuevos personajes entrañables como el simpático y fiel Dobby (el elfo doméstico), el risible Gilderoy Lockhart quien es el lado cómico de la trama (no nos olvidamos de ti, Ron) el temible Lucius Malfoy, la tímida de Ginny Weasley (había aparecido desde la Piedra Filosofal, pero toma un papel importante en el desarrollo de esta trama), el irremediable ministro de magia Cornelius Fudge, una nueva mascota de Hagrid para nada peligrosa (una linda araña gigante y su familia que rondan por el Bosque Prohibido), la grandiosa ave fénix Fawkes, la muerta de Myrtle la Llorona y el sublime Tom Sorvolo Ryddle; también evoluciona la magia con pociones multijugos, carros voladores, árboles protectores y enfurecidos, la lengua de las serpientes (la cual Harry puede hablar), polvos para viajar por las chimeneas, citando a Malfoy: "los asquerosos sangre sucia" (tú bien sabes que no Hermione), cumpleaños de muerte y diarios poseídos.

Respecto a la trama, J.K. es capaz de envolver al lector desde un principio presentando un problema mucho más perverso que el primero, del cual el lector querrá saber la solución antes de llegar al final, lo cual pienso que muy pocos podrán al haber otro gran giro en el clímax (siguiendo los pasos de la Piedra Filosofal).

Todo eso y aún no he mencionado al protagonista. Harry Potter nuevamente se verá involucrado en distintas aventuras junto con Ron y Hermione, pero no sólo eso, además comenzará con sus problemas de identidad que, desafortunadamente para él, sólo se intensificarán en los próximos libros.
Precisando: en este segunda aventura Harry descubrirá que comparte similitudes con Voldemort llevándolo a cuestionarse su bondad y si está en la Casa indicada para él (¿Gryffindor o Slytherin?). Es extremadamente sencillo compararse con Harry, pues muchos pasamos por estos problemas de identidad y preocupaciones más que nada durante la pubertad y adolescencia: ¿estamos equivocados? ¿tenemos remedio? ¿pertenecemos realmente a otro ambiente y por ello no estamos del todo conformes con nuestra realidad?

Contraportada:
Calificación: 9.5
Advertencia: Una vez llegado a este punto el lector, muy difícilmente, será incapaz de dejar a un lado esta historia (aumentando la impotencia si se comparte la edad de los protagonistas), y no tendrá mayor alternativa que seguir con el tercer libro.
“Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades” Albus Dumbledore – Harry Potter y la Cámara Secreta.

domingo, 23 de enero de 2011

Dexterous

Dexter

Hubiera comentado de esta serie desde hace mucho, pero preferí hacerlo una vez que estuviera al corriente, eso quiere decir que ya vi las 5 temporadas de "Dexter" que por el momento han televisado, y una más que está en camino.
En términos generales, la trama consiste en que Dexter Morgan, un forense de la policía de Miami especialista en analizar la sangre encontrada en los crímenes, es un asesino serial de asesinos al que le desagradaría enormemente que su novia, Rita Bennett, los hijos de ésta con su segundo esposo, y su hermanastra, la "bienhablada" Debra Morgan, policía del Departamento de Miami, descubrieran su verdadera personalidad.
Cada temporada consiste de 12 episodios, y cada una de ellas trata sobre un asesino diferente al que la policía de Miami intenta atrapar al mismo tiempo que Dexter aprovecha su doble personalidad para hacer justicia por su propia mano antes de que el asesino esté tras las rejas; tal cual, una carrera policiaca contrarreloj.
Aparte de que la serie consigue engancharte con cada una de sus temporadas y sus respectivos problemas y asesinos, la vida de los personajes principales (Dexter, Debra, Rita, y de algunos de los compañeros del Departamento de policía) va evolucionando y el espectador, así como Dexter, va conociendo más acerca del pasado de nuestro querido asesino y la razón por la cual se quedó huérfano, fue adoptado por el difunto policía Harry Morgan (padre biológico de Deb) y se convirtió en asesino: la esencia de su persona, más que ser hermanastro, forense y novio o cualquier otro rol social que vaya adquiriendo con el paso de las temporadas.

El asesino de la primera temporada es "el asesino del camión de hielo" y se caracteriza por dejar a sus víctimas completamente drenadas: sin una gota de sangre para poder analizar. El final de esta temporada tiene un gran giro de tuerca que sorprenderá a cualquier televidente y que sólo lo dejará con ganas de más. ¡Muy buen comienzo!
 Para la segunda temporada, el asesino que será buscado por la policía de Miami será "el carnicero de la bahía", bautizado así por los policias al haber encontrado en el fondo del mar los cuerpos de todas las víctimas descuartizados y empaquetados en bolsas negras de basura. El carnicero es ni más ni menos que el mismísimo Dexter, y al igual que su antecesora, esta temporada sigue el mismo modelo terminando de una forma inesperada y simplemente excelente. Muchos dicen que las segundas partes nunca son buenas (generalmente en películas), pero este no es el caso para Dexter, es igual de buena a la primera, e incluso me atrevería decir, un tanto superior.


La tercera, desafortunadamente, es la más lenta de todas y sólo los últimos capítulos te mantendrán pegado al asiento hasta llegar a su resolución. Los primeros 8 capítulos sirven de antesala para el final, que no es tan sorpresivo como los dos anteriores, aun así, es un final completamente diferente y merecido de ver.
El asesino principal es el "despellejador", pero para Dexter hay una preocupación más, pues comete un error al matar a un hombre que no era su objetivo. Unos capítulos después Dexter cree haber encontrado a un compañero que lo auxiliará en sus asesinatos: Miguel Prado, asistente del fiscal del distrito de Miami. La pregunta para Dexter será: ¿puede y debe confiar en alguien más aparte de él mismo? Lo anterior suena bien; sin embargo, los productores y guionistas de la serie no supieron darle una dramática y estresante secuencia como lograron tenerla en las dos temporadas anteriores.

La cuarta recupera la vitalidad de la serie al introducir al mejor asesino de la serie (claro, después de Dexter): Trinity, apodado así por los detectives al ser su modus operandi de ir matando de tres en tres. Su primera víctima siempre es una mujer desangrada en la bañera, luego, otra mujer quien aparentemente cometió suicidio, y por último un hombre con el cuerpo destrozado a base de golpes y martillazos (me acordó con repugnancia a la canción de los Beatles: Maxwell´s Silver Hammer). Para aniquilar a este asesino, Dexter cambia de estrategia y decide inmiscuirse en la vida de Trinity para aprender de él, pues Dexter desea llevar a la par sus dos vidas: asesino de asesinos y notable forense y familiar. Le otorgo a Trinity el título de segundo mejor asesino de la serie porque se encargó de un personaje muy querido para mí (es todo lo que me atrevo a arruinarles) finalizando así trágicamente esta temporada.

La quinta se tarda un poco en arrancar. Ahora no sólo es un asesino, sino 5 los que Dexter tendrá que ir eliminando uno por uno con ayuda de un nuevo personaje que busca venganza de estos asesinos, convirtiéndose este personaje (Lumen) en conocer las dos personalidades de nuestro asesino serial. Una vez más, existe muy buena trama pero con capítulos parsimoniosos que bajarán un poco el ritmo a la temporada, pero no deja de ser buena, aunque el televidente, ya llegado a este punto, comienza a cansarse de la estructura de la serie: por más que Dexter se las vea negras en cada temporada, se salvará de ser atrapado y seguirá como si nada hubiera pasado, portando aún su máscara de buen mozo. Ya para la sexta, que espero pronto se televise, los creadores se las tienen que ingeniar para no perder la esencia de Dexter sin dejar de ser novedosos, porque no creo ser el único que se cuestiona: ¿la policía y todos sus conocidos descubírán de una buena vez la verdadera cara de Dexter Morgan? ¿o es que nunca será atrapado por su perspicaz hermanastra Deb al ser extremadamente hábil para eludir a a la Ley (dexterous)?

Contraportada:
Calificación: 9 (a pesar de esos capítulos apacibles)
Advertencia: Es muy cruda esta serie, como ya se habrán percatado con mi entrada, pero no hay que perdérsela. Consigue preocuparte por los personajes principales, así como morderte las uñas hasta seguir con las de los pies porque el estrés siempre está presente. Y ojo con la ética que rodea a esta serie: ¿apoyar o no a un asesino, por más que se esté encargando de los asesinos para tener un mejor lugar para vivir? ¿no basta con que los criminales terminen en la cárcel? ¿es preferible hacer justicia cada quien a su manera ignorando las leyes que nos rigen?