No se espanten, no escribo tan rápido, pero es que la opinión del libro correspondiente a esta entrada ya lo tenía hecho, fue una tarea de la escuela pero me gustaría compartirles lo que pienso de este libro (para que no haya confusiones, a mi trabajo de la escuela le puse "Abel"), además que esta crítica fue la responsable de que me sacara 9 y no 10 en mi calificación final, ¡y todo por meterme con Saramago! Caín José Saramago
Qué diablo de escritor es éste que, para enaltecer al mal, desprecia a Dios.
¿Por qué titulo a mi texto “Abel” cuando se trata de su hermano? Para recordarlo y hacerlo presente incluso al morir prematuramente. La culpa no fue de su presunción ni de la ira de su hermano, sino de sus decisiones. El autor intenta involucrar a Dios como cómplice de la tragedia, pero Dios no es más responsable que nosotros, los lectores. Él nos deja decidir, así de sencillo. De esa misma manera colocó el árbol de la vida, dándoles a Adán y a Eva la capacidad de elegir. Sin embargo, hay momentos en el que Dios debe intervenir para ubicar en el sendero a la humanidad; mejor que Saramago se guarde sus quejas infantiles, porque si fuera al revés y Dios no hubiera hecho nada por detener algunos sucesos, como el de la torre de Babel, también hubiera alegado por el abandono de Dios, así que no me venga con sus polémicas absurdas.
No me parece correcto la manera en que Saramago aborda los diferentes pasajes de la Biblia satirizándolos al por mayor, convirtiendo las historias de este libro en no más que ridículas críticas religiosas con el fin de decir que Dios no es perfecto, con defectos humanos que se transforman en sublimes al ser éste la divinidad del universo.
¿Por qué el hombre tiende a ver lo negativo de otras personas, de situaciones, de obras de arte, de caridad, cuando basta con admirar lo positivo de la vida? ¿Qué gana, en este caso, el escritor con corromper la imagen de Dios y sembrar desasosiego y dudas en sus lectores, además de tener la satisfacción de que su obra será leída por millones de personas al ser un prestigiado escritor, con todo y un Nobel como galardón?
Le agradezco por sacarme unas cuantas sonrisas al pasar las hojas de su libro, pero, aun teniendo la certeza de que Saramago leyó los relatos para así mofarse de ellos, prefiero los legítimos, pues me aportarán una reflexión más profunda que las insípidas de este libro que sólo provocan incertidumbre, y en estos tiempos de conflicto es lo que menos necesitamos para vivir.
Si las personas tienen fe en un Dios supremo, por qué crear conflictos internos en los creyentes cuando simplemente se debe respetar la idiosincrasia de cada quien y no perjudicar la percepción que cada individuo tiene de su divinidad.
A pesar de tener excelente forma, este libro está desprovisto de visión, a diferencia de su Ensayo sobre la ceguera; si hubiera abierto los ojos Saramago, nos hubiera obsequiado otra novela digna suya, pero desafortunadamente Caín fue su último libro, lo cual es una lástima.
Contraportada:
Calificación: 7
Advertencia: Favor de no gastar su dinero en esta obra y mejor invertirlo en otro libro de Saramago.

