lunes, 7 de febrero de 2011

De Horrocruxes, elfos domésticos, poción multijugos y sangre sucia

Harry Potter y la Cámara Secreta                 J.K. Rowling

Ya pasó más de un mes desde que escribí sobre la Piedra Filosofal (sí que se pasa rápido el tiempo, ¡ya es Febrero!), y si creyeron que se me había olvidado cumplir mi promesa de esa entrada (comentar de los 7 libros de esta saga literaria) estaban muy equivocados.

Si bien la Piedra Filosofal es prácticamente infantil (ya establecimos que sólo tangiblemente), la Cámara de los Secretos comienza a abandonar esa inocencia y, sin perderla del todo, presenta una trama mucho más compleja y adversa que su antecesora, pero lo consigue gracias a que la Piedra Filosofal sirve de introducción para establecer los parámetros dentro de este mundo mágico, siendo posible unir fácilmente un libro con otro; complementándose, y es un aspecto que siempre admiraré de la escritora: desde un principio tenía concebido tanto el principio como el final del destino del niño mago, sólo requería pulir los detalles y explicarlos lenta y precisamente para llegar a un desenlace verosímil e impactante, como lo fue las Reliquias de la Muerte (séptimo libro para los que no tienen ni idea de lo que hablo). En el primer libro hay rastros significativos para la resolución y aclaración del séptimo, y también deja un buen sabor de boca al lector que siguió esta historia pottérica de principio a fin al descubrir estos sutiles gestos hasta el final; en cuanto al segundo, simplemente la presencia y destrucción de un Horrocrux contribuye imprescindiblemente a la saga. Así como los primeros dos libros, cada uno aporta su engranaje para que el séptimo sea un mecanismo totalmente funcional y autónomo, pero los ya mencionados poseen mayor relevancia.

Me desvié completamente del tema de esta entrada que era analizar la Cámara Secreta, pero lo anterior lo considero importante mencionar sobre todo para aquellos que tienen la certeza de que J.K. sólo escribía un tomo más simplemente por el gusto de bañarse diariamente en oro. La fama vino después, y apareció gracias a una historia que no fue pensada en el proceso, sino desde un principio, y es lo que la llevó al éxito, no hay más.

Ahora sí. La Cámara Secreta eleva a la segunda potencia la magia presente de la Piedra Filosofal introduciendo: nuevos personajes entrañables como el simpático y fiel Dobby (el elfo doméstico), el risible Gilderoy Lockhart quien es el lado cómico de la trama (no nos olvidamos de ti, Ron) el temible Lucius Malfoy, la tímida de Ginny Weasley (había aparecido desde la Piedra Filosofal, pero toma un papel importante en el desarrollo de esta trama), el irremediable ministro de magia Cornelius Fudge, una nueva mascota de Hagrid para nada peligrosa (una linda araña gigante y su familia que rondan por el Bosque Prohibido), la grandiosa ave fénix Fawkes, la muerta de Myrtle la Llorona y el sublime Tom Sorvolo Ryddle; también evoluciona la magia con pociones multijugos, carros voladores, árboles protectores y enfurecidos, la lengua de las serpientes (la cual Harry puede hablar), polvos para viajar por las chimeneas, citando a Malfoy: "los asquerosos sangre sucia" (tú bien sabes que no Hermione), cumpleaños de muerte y diarios poseídos.

Respecto a la trama, J.K. es capaz de envolver al lector desde un principio presentando un problema mucho más perverso que el primero, del cual el lector querrá saber la solución antes de llegar al final, lo cual pienso que muy pocos podrán al haber otro gran giro en el clímax (siguiendo los pasos de la Piedra Filosofal).

Todo eso y aún no he mencionado al protagonista. Harry Potter nuevamente se verá involucrado en distintas aventuras junto con Ron y Hermione, pero no sólo eso, además comenzará con sus problemas de identidad que, desafortunadamente para él, sólo se intensificarán en los próximos libros.
Precisando: en este segunda aventura Harry descubrirá que comparte similitudes con Voldemort llevándolo a cuestionarse su bondad y si está en la Casa indicada para él (¿Gryffindor o Slytherin?). Es extremadamente sencillo compararse con Harry, pues muchos pasamos por estos problemas de identidad y preocupaciones más que nada durante la pubertad y adolescencia: ¿estamos equivocados? ¿tenemos remedio? ¿pertenecemos realmente a otro ambiente y por ello no estamos del todo conformes con nuestra realidad?

Contraportada:
Calificación: 9.5
Advertencia: Una vez llegado a este punto el lector, muy difícilmente, será incapaz de dejar a un lado esta historia (aumentando la impotencia si se comparte la edad de los protagonistas), y no tendrá mayor alternativa que seguir con el tercer libro.
“Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades” Albus Dumbledore – Harry Potter y la Cámara Secreta.