domingo, 6 de marzo de 2011

Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas


Harry Potter y el prisionero de Azkaban      J.K. Rowling

    Lo ideal será que escriba mensualmente una entrada de esta saga para que así en julio termine y los 7 libros tengan su respectivo comentario antes de que se estrene la última película que, desgraciadamente, pondrá fin a nuestra querida historia pottérica. Sí, sí, la frustración es sublime: querer ver ya en pantalla grande el desenlace pero a sabiendas que después ya no habrá ni libro ni largometraje que nos esté esperando de "El niño que vivió".
   Mejor empiezo con mi comentario nulo de objetividad al ser mi libro favorito de esta saga hasta que apareció el séptimo libro, que lo derrocaría del trono. Lo más sencillo será mencionar los nuevos personajes y artículos mágicos que J.K. supo dosificar muy bien al irlos metiendo conforme al progreso y necesidad de la historia, por lo que no se perciben en ningún momento forzados ni carentes de coherencia, pues Harry los irá descubriendo poco a poco. Entre los personajes notables tenemos al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, Remus Lupin, el escurridizo Peter Pettigrew, aprenderemos mucho más de la vida adolescente de James Potter (padre de Harry), el misterioso Sirius Black, la extravagante Trelawney -profesora de Adivinación -, las peripecias de Hagrid, ahora como miembro del profesorado, el molesto gato de Hermione, los animagos (magos capaces de convertirse en un animal particular) y a Buckbeak, el hipogrifo. Si los personajes no son suficientes para satisfacer al lector, tambìén el libro cuenta con bastantes creaciones ingeniosas como el mapa del merodeador, cuyo fin es mostrarle a su poseedor la localización de las personas dentro de los terrenos de Hogwarts así como todos sus pasadizos, el autobús noctámbulo, y un giratiempo con la función de retroceder en el tiempo, por mencionar algunos. Ahora bien, lo que más me interesa destacar son dos criaturas: el boggart, que nadie sabe cómo es su forma física porque al estar cerca de una persona se transforma en lo que más teme su víctima en esta vida, y el dementor, que representa nuestra infelicidad y falta de esperanza ante la vida; perfecto para ser guardián de la prisión de magos y darle un toque sombrío a la novela. Posteriormente, J.K. explicó que la idea del dementor surgió cuando ella se encontraba en completa depresión por su divorcio y el fallecimiento de su madre. Increíble cómo la vida de cualquier escritor se verá reflejada en su obra, por lo que siempre hallaremos pedazos autobiográficos, sin importar el género literario.
   Es sorprendente cómo tu sufrimiento puede brindarte éxitos, y Francis Bacon no lo pudo haber expresado mejor: "La prosperidad descubre mejor el vicio, pero la adversidad descubre mejor la virtud". 
   Un aspecto que no mencioné en la entrada pasada es la política y su paulatina evolución en cada libro de la saga. En el primero no interviene en absoluto; en el segundo se introduce al ministro de Magia, quien tiene una pequeña intervención en el desarrollo; en el tercero tiene mayor relevancia, y así con cada libro J.K. nos retratará a una política versátil, inestable, que irá cambiando de acuerdo a las supuestas necesidades de la comunidad mágica estipuladas por el ministro, o las preocupaciones del Ministerio para mantener su imagen intacta, ¿les suena familiar?   
   No sé si esto cuente como un spoiler, pero se me hizo una observación interesante la que leí en una revista de cine que explicaba la ironía de la trama: a pesar de tratarse de un asesino prófugo y altamente peligroso, es el único libro donde no ocurre ninguna muerte. Yo seguiría en la ignorancia de este dato si no hubiera sido por este artículo, y eso sólo significa que al libro no le hace falta ningún elemento para mantener al lector ávido de seguir hasta el final. Tiene una buena dosis de acción y suspenso y además complace al lector con el desarrollo de la vida de Harry.

Contraportada
Calificación: 9.5 Sé que le otorgué la misma calificación que a la Cámara Secreta, pero es un tanto superior el prisionero de Azkaban; sin embargo, no llega a ser merecedor del 10, pero sería muy meticuloso de mi parte calificarlo con un 9.8, por decir una puntuación. También tengo una gran debilidad con los viajes a través del tiempo que son coherentes, detallados y explicados de manera magnífica sin dejar cabos sueltos, como es el caso de este libro o la brillante trilogía cinematográfica: Volver al Futuro.
Advertencia: Será inesperado el desenlace con muchos giros (¡con el giratiempo! perdón, chiste malo) sólo como J.K. sabe hacerlo.
¡Travesura realizada!