lunes, 30 de mayo de 2011

¿Qué sería tu Sala de los Menesteres?

Harry Potter y la Orden del Fénix   J.K. Rowling
Debo admitir que cuando leí por primera vez este libro defendía ciegamente al nuevo Harry de mal carácter, explosivo, que se creía incomprendido y que creía no recibir el trato que se merecía por todas sus proezas de los años anteriores al no serle reconocidas justamente. Y lo defendía porque a la edad que lo leí me sentía identificado completamente con sus acciones y diálogos; pero ahora que lo releí hace no más de un año, mi opinión cambió al respecto, y eso que todavía hay momentos en las que me siento igual que este Harry (¡Ay esta adolescencia!).
Muchos consideran que el quinto libro es el más flojo de toda la saga. He intentado entender el porqué y creo que he llegado a una conclusión bastante acertada: además de querer golpear a Harry en más de una ocasión, no es fácil mantener el mismo ritmo durante el libro más largo de la saga, aunque no estoy diciendo que el lector pierda el interés en seguir leyendo otro capítulo, y otro capítulo…, sino que la tensión sube, luego baja y así sucesivamente. También, los fans esperábamos otro tipo de libro con mucha más acción después de haber leído el final del cuarto, y comienza tal como se esperaba (un comienzo violento rompiendo con el estereotipo de los anteriores), pero como ya dije, el ritmo es muy inestable, ocasionando que varios se decepcionaran en el transcurso de las páginas, pero no por eso deja de ser interesante conocer la noble y ancestral casa de los Black (¡lean minuciosamente cuando hacen la limpieza de la casa!), los pininos de Harry en el amor y las risas que desata su ineptitud para entender a Cho, las peripecias de Ron en el quidditch (“¡Por eso los de Slytherin debemos cantar: A Weasley vamos a coronar…!”), la reaparición de Lupin, las memorias de Snape cuando era estudiante de Hogwarts, el Ministerio de Magia y su intromisión tanto en Hogwarts como en la vida de Harry obteniendo un papel mucho más importante en este libro, las influencias que puede tener la política en las personas, como en el caso del hermano mayor de Ron, Percy, el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas y el simpático encuentro con Gilderoy Lockhart, así como el shock al conocer a los papás de Neville, la taberna de Cabeza de Puerco, los ingeniosos Surtido Saltaclases de los gemelos Weasley, la aterradora conexión entre Harry y Voldemort, el viaje inhóspito de Hagrid a la tierra de los gigantes, y todos los alumnos que se enlistan al “Ejército de Dumbledore”.  
También, como siempre, J.K. no nos podía dejar sin personajes ni objetos mágicos nuevos. De hecho hay, a mi parecer, tres personajes que nos hubieran gustado conocerlos desde libros anteriores: la novata metamorfomaga de Nymphadora Tonks, que, como bien dice ella, es mil veces preferible que la llamen por su apellido; Bellatrix Lestrange y sus actos malévolos aunados a su demencia irremediable y su lealtad hacia Voldemort; y por supuesto, las locuras sanas, a comparación de Bellatrix, de la excéntrica Luna Lovegood, con quien se puede encariñar uno sumamente rápido. Claro que hay más personajes que aparecen en este libro, como la odiosa Dolores Umbridge, la antítesis exacta de Dobby: Kreacher, el salvaje Grawp, hermanastro de Hagrid, miembros de la Orden del Fénix como Kingsley Shacklebolt y Mundungus Fletcher, y alumnos del Ejército de Dumbledore que hubiera sido mejor si hubieran tenido mucho más participación en la batalla del final del libro.
En cuanto a lugares nuevos e invenciones mágicas cabe resaltar el Departamento de Misterios que no voy a descansar en paz hasta preguntarle a J.K.  cuáles eran los usos de los distintos cuartos, como el del estanque con los cerebros, el de los giratiempos, el de la campana y el de los planetas; los thestrals me parecieron criaturas interesantes al ser invisibles a los ojos de las personas que no hayan visto a alguien más fallecer, y que, debido a que están relacionadas con la muerte, los magos no hacen un esfuerzo por comprenderlas y conocerlas, tal como es el caso de Luna, que, curiosamente, es de las pocas que puede ver a los thestrals; la Sala de los Menesteres: a nadie le vendría mal una de ésas, ¡un cuarto que se transforma dependiendo de tu necesidad!; la Oclumancia y Legeremancia: la primera se encarga de proteger tu mente de intrusos y la segunda es la habilidad para penetrar en la mente de otros; el rival periodístico del mundo mágico: la revista del padre de Luna “El Quisquilloso”, y los exámenes de quinto grado, mejor conocidos como los TIMO’s (Título Indispensable de Magia Ordinario).
El clímax es justo lo que más ansiábamos: batalla entre mortífagos y alumnos junto con miembros de la Orden del Fénix, el increíble y majestuoso duelo entre El Que No Debe Ser Nombrado y el único al que éste temió, y desgraciadamente, la muerte de un personaje importante. Ahora sí se percibe que el Señor Tenebroso ha regresado.
Sé que atosigaría mi blog si me pongo a escribir todas las frases que me gustaron de este libro, así que me limito a compartir las dos que me llamaron más la atención en su momento, y por supuesto, la tan codiciada profecía:
-¡No hay nada peor que la muerte, Dumbledore! –gruñó Voldemort.
-Te equivocas –replicó Dumbledore-. De hecho, tu incapacidad para comprender que hay cosas mucho peores que la muerte siempre ha sido tu mayor debilidad.
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-Te debo una explicación, Harry –comenzó Dumbledore-. Los jóvenes no pueden saber cómo piensan ni cómo sienten los ancianos, pero los ancianos cometemos un error si olvidamos qué significa ser joven… Y por lo visto, últimamente yo lo he olvidado.
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“El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca…Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes…Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce…Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida…”
Contraportada:
Calificación: 8 “No debo decir mentiras”, así que temo decirles que efectivamente es el libro más flojo de la saga…
Advertencia: No desesperen por más que las casi 900 páginas no lleguen a su fin. La trama sigue su curso con el desarrollo de subtramas y de sus correspondientes personajes. No hay ningún reclamo en cuanto a los últimos capítulos del libro… bueno, puede que haya lágrimas.

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