miércoles, 15 de junio de 2011

¿Sería suficiente una botellita de Felix Felicis para toda una vida?

Harry Potter y el misterio del príncipe     J.K.  Rowling

Antes que nada, que quede claro que para mí siempre será: Harry Potter y el príncipe mestizo, pero estas traducciones siempre arruinando pequeños detalles...
En fin, en términos generales el penúltimo libro de la saga es una GRAN (entiéndase tanto por calidad y por cantidad) introducción del desenlace. Sencillamente sin este preámbulo sería imposible disfrutar a sus anchas del último libro de la saga. El lector necesita saber de la existencia de los Horrocruxes (pedazos del alma de Quien-Ustedes-saben encerrados y protegidos en objetos), la cantidad de éstos que creó el Señor Tenebroso y ahondar en la vida pasada de Tom Sorvolo Ryddle (de nuevo la traducción metiendo sus narices donde no, porque en realidad su segundo nombre es Marvolo, pero este cambio era esencial para que resultara el anagrama en español y no sé por qué no mencioné este detalle en la Cámara Secreta...) para intentar comprender sus acciones y tener una idea de dónde pueden estar escondidos sus Horrocruxes para destruirlos y sólo así poder matar de una buena vez a nuestro retorcido Señor Tenebroso.
Ahora bien, el inicio del sexto libro rompe, como el primero y cuarto libros, con lo acostumbrado: el protagonista no es Harry. Pero en éste es más duradero al ausentarse Harry por dos capítulos enteros. No por eso carecen de importancia ni mucho menos, ¡al contrario! ¡Por fin J.K. nos revela una relación esporádica entre los dirigentes muggles y los magos, y en el segundo capítulo esclarece la fidelidad de Snape gracias a un interrogatorio nada receloso por parte de Bellatrix!
Las novedades que nos ofrece el sexto libro son diversas para, ahora sí, no romper con lo acostumbrado. De nueva cuenta un nuevo miembro en el profesorado, pero ya no para el puesto de Defensa Contra las Artes Oscuras, sino para hacer a un lado a Snape mientras éste se ocupa, finalmente, de su tan anhelada materia. ¡Una poción de pura suerte líquida -Felix Felicis- y otra un filtro de amor! (creo que a bastantes de nosotros nos harían mucha falta un traguito de ambas de vez en cuando...). Hablando de ésta última y antes que se me pase...también la relación se tensará entre Ron y Hermione regalándole a los fans muchas risas aligerando un poco la trama principal del libro entre una relación enfermiza (Ron, o mejor dicho Ro-Ro y Lavender) y un intento de relación verdadera entre Hermione y el "jugador" de quidditch Cormac McLaggen y una que ya no dará risa al ser una relación funcional (Harry y...., sí, un poco de misterio para aquéllos que aún no han leído el libro, que por cierto a mí al menos me agarró desprevenido la novia de Harry). En este libro, Draco obtendrá un papel mucho más fundamental que nos recuerda que Draco no es un personaje secundario burlón y exasperante como yo ya lo estaba catalogando en el libro anterior. En cuanto a nuevos hechizos y si se le puede llamar de alguna manera "trucos" mágicos, aparecen los hechizos no-verbales (un uso claro e indispensable de éstos sucede en los últimos capítulos), el sangriento Sectumsempra, que impresionó más que nada porque fuera nuestro héroe el que lo empleara, y la Aparición, que les será de mucha utilidad al trío (Harry, Ron y Hermione) en el próximo libro. El arrogante Club de las Eminencias ideado por el nuevo profesor, Horace Slughorn, que, de nuevo, ocurre esa discriminación por los de escasas habilidades o nulo linaje de importancia, ojo que Neville es parte del Club. La extraña dependencia que le tendrá Harry a un "simple" libro de pociones (¿les hace remembranza el diario-Horrocrux de la Cámara Secreta?), y ni tan "simple" porque le confiere el título a esta sexta entrega; además, ahora que ya sé el final de toda la saga me pregunto si con esta inusual relación no nos quería decir algo la escritora entre el dueño original del libro de pociones y Harry.
Detalles que me gustaría mencionar (si se me olvida alguno, ¡díganmelo!)son el regreso de la insopogggrrrtable de Fleur Delacour para desposarse dentro de un año con Bill Weasley, el trabajo en equipo forzado entre el apreciado elfo Dobby y el odiado Kreacher, la mención de la curiosa ausencia de Ollivander en su tienda, la misión de Dumbledore y Harry interactuando fuera de la atmósfera escolar, y actuando más bien como compañeros y no como maestro y estudiante, una probadita de la batalla de Hogwarts del próximo libro, y dos funerales, uno opacado por el segundo, que fue sublime para un personaje digno de esta palabra.
El final atrapa por completo al lector, dejándolo en esa ambigüedad de no querer leer el siguiente por ser el último libro de la saga y por el otro lado, devorarlo para así responder a todas las incógnitas que nos deja éste: ¿Quién es R.A.B.?, ¿quién matará al otro, Harry o el heredero de Slytherin? ¿De qué lado está Snape? ¿Morirán más personajes principales? y la que embargó a muchos en éxtasis: ¿¡No regresan a Hogwarts!?
Contraportada
Calificación: 9 Es muy buen libro, involucra al lector en todos los sentidos: amor, misterio, intriga, ira, acción, melancolía, preparándolo adecuadamente para el último libro.
Advertencia: ¡Sólo disfrútenlo!
Y ya que Tom fue el personaje más recurrente sin haber aparecido ni una sola vez como el Señor Tenebroso del presente en este libro, elegí dos diálogos extraídos del libro:
-La grandeza inspira envidia, la envidia engendra rencor y el rencor genera mentiras. Usted debería saberlo, Dumbledore –dijo Voldemort.
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-La discusión de siempre -dijo en voz baja Voldemort-. Pero nada de lo que he visto en el mundo confirma su famosa teoría de que el amor es más poderoso que la clase de magia que yo practico, Dumbledore.
-A lo mejor es que no has buscado donde debías.